20 oct. 2013

Nunca me sentí del todo mía. Con lo cual, raro es que ahora pretenda ser de otra persona.

Nadie me contó que un día como hoy podría transformarse en una tan bella metáfora. A las 21h05, con la taza ardiendo al borde de mis labios, noto cómo palpita mi órgano más vital en el hueco sucio y abandonado de mi pecho. Tras bañar el sobrecito de té en un mar de dudas, decido tragármelo todo de un tirón, quemándome por dentro. Por poco se me escapa el pedazo de cerámica de las manos del impacto. Sin embargo, aún apretando fuerte los párpados hasta que se me pasa toda sensación de calidez interior, recuerdo de pronto cómo es sentirse totalmente vacía una vez más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario